Estas ondas de presión se utilizan a nivel médico desde hace años para la fragmentación de cálculos renales y uretrales. En urología femenina se utilizan ondas de baja intensidad con el fin de mejorar la circulación, estimular la generación de vasos sanguíneos y producir relajación muscular.

 

 ¿En qué consiste el tratamiento?

 Se trata de un tratamiento  no invasivo, sin necesidad de anestesia pues es indoloro, con resultados significativos y sin efectos secundarios, ofreciendo a la paciente una solución más permanente.

 El tratamiento consiste en sesiones tras las cuales la paciente puede marcharse a su casa. Los efectos se comienzan a apreciar un mes después de la realización de tratamiento.