Es importante tratar las patalogías del suelo pélvico y la vía urinaria inferior,

ya que una vez iniciados los síntomas, el proceso es progresivo,

generando un importante deterioro en la calidad de vida de la mujer.

 

La incidencia de los trastornos del suelo pélvico y la vía urinaria inferior es muy elevada; más de la mitad de la población femenina mayor de 40 años padece algún tipo de trastorno relacionado con su deterioro orgánico o funcional.

Entre un 20% y un 30% de las mujeres entre 40 y 50 años, sin considerar otros factores de riesgo, sufre algún grado de incontinencia urinaria.

De la misma forma, un 50% de los casos de estreñimiento en la mujer están relacionados con trastornos del suelo pélvico.

Por otra parte, Según la American Urogynecologic Society de EEUU se calcula que en 2050 una de cada 3 mujeres tendrá una patología significativa relacionada con la disfunción del suelo pélvico que precise tratamiento, considerando la incontinencia urinaria, incontinencia fecal y prolapsos de vísceras pélvicas.

 

Factores de Riesgo

Hay muchos factores que influyen en la prevalencia de este proceso; los más importantes son la edad y la paridad

El deterioro morfo-funcional del suelo pélvico femenino es un proceso progresivo dependiente de la edad. Pero existen otros factores importantes que condicionan una precocidad en la aparición de los síntomas, incrementan la frecuencia de aparición, su intensidad y gravedad. 

Estos factores de riesgo son:

  Multiparidad

  Menopausia y perimenopausia; especialmente la menopausia precoz.

  Actividad física intensa, especialmente actividades deportivas habituales y mal controladas.  

Una de cada 3 mujeres deportistas de élite o competición tiene síntomas relacionados con trastornos del suelo pélvico; incontinencia urinaria, incontinencia anal y malestar o dolor perineal y en cinturón. 

En un reciente estudio sobre 311 atletas femeninas entre 35 y 44 años:

      

            

  Actividad profesional y laboral intensa, en especial si hay estrés significativo.

  Diferentes hábitos y enfermedades: tabaquismo, broncopatía crónica, tos crónica, miopatías, sobrepeso, etc.

  Intervenciones quirúrgicas pélvicas: extirpación del útero (histerectomía), extirpación de ovarios (ooforectomía), etc.